julio 31, 2008

Le apodaban la "Guevara"

Esta vez quiero compartir con ustedes una entrevista que le hice hace aproximadamente tres años a una persona muy especial que conocí en las afueras del Congreso del Estado, en Hermosillo. Su nombre: Elsa Leticia. Su apodo: La "Guevara".

Esta historia la publiqué hace casi cuatro años cuando trabajé en el portal de noticias Ehui.com

Los dejo con la historia...

Sigue la Güevara en pie de lucha

Su acelerado ritmo de vida ocasionó que la apodaran "La Guevara", aunque en el Congreso del Estado de Sonora y sus alrededores es conocida como "La Güera"; una joven de 27 años que de día se dedica a lavar los automóviles de diputados y demás funcionarios de Gobierno, mientras que por las noches, trabaja incansablemente en una maquiladora, todo esto para sostener a su familia y sacar adelante a su pequeña hija de ocho años.

Su nombre es Elsa Leticia Espinoza López y es la segunda de los seis hijos del matrimonio conformado por María Carlota López Holguín y José Alfonso Espinoza, una familia que sufrió los problemas y consecuencias del divorcio y la desintegración.

"Cuando yo tenía 14 años mi padre se fue con otra mujer y mi mamá nos dejó un año después a mí y a mis hermanos más chicos, por lo que tuve que salirme de la secundaria y comenzar a trabajar en las casas", comentó Elsa Leticia.

La "Güera" mencionó que cuando su mamá los abandonó, su hermana más pequeña tenía apenas tres meses, por lo que el trabajar en casas difícilmente aportaba el dinero necesario para comprarle los pañales, la leche y todo lo que requiere un recién nacido, así que decidió comenzar la aventura de lavar carros en las afueras del Palacio de Gobierno y del Congreso del Estado.

A los 16 años Elsa Leticia encontró el amor, pero "la ilusión me duró sólo dos semanas", ya que no se sentía agusto con la relación, pero de esa unión fugaz nació su pequeña hija de nombre Corazón de Jesús López, por quien lucha incansablemente hasta el día de hoy.

"Además de lavar carros, por las noches trabajo en una maquiladora elaborando cableado para telefonos y mi hija me dice a cada rato que ya quiere crecer para ayudarme con los gastos y para que ya no siga en las calles tallando las llantas", mencionó.

La pequeña Corazón de Jesús se viste como un adulto, habla como una mujer mayor y le pide a Dios que adelante su crecimiento, ya que no soporta ver llorar a su madre, ni mucho menos que se desvele.

El dolor de perder un hijo

Elsa Leticia perdió una hija hace cuatro años, la cual falleció por broncoaspiración, debido a que se ahogó con el alimento cuando dormía.

"Ese día le di de comer y la acosté, pero como era muy incómoda se durmió de lado, yo me había quedado dormida, pero cuando desperté la vi muerta, con la leche en su boquita y mirando hacía el cielo con una sonrisa que me partió el alma", expresó la joven sin poder contener las lágrimas.

Dicha situación ocasionó que durara cuatro meses en depresión y sin poder ir a trabajar, además de que estuvo enferma de anemia por un largo tiempo; pero como su madre regresó a su casa con ella y sus hermanos, tuvo que comenzar a trabajar de nuevo para mantener a una familia que no aportaba al gasto diario.

Años más tarde la "Güera" se enamoró de nuevo, esta vez de un joven de Tijuana, quedando embarazada por tercera ocasión, esta vez tendría un varón.

"Me embaracé pero seguía trabajando, por eso mi ex pareja se puso celoso, diciéndome que el hijo que yo estaba esperando no era de él sino de alguno de los lavacarros, y después de eso, me abandonó", confesó.

Invadida por una profunda depresión, Elsa Leticia continuó trabajando lavando carros en el Congreso, aún cuando tenía nueve meses de embarazo, lo cual le trajo complicaciones en el parto, ya que el niño nació con graves problemas de asma bronquial y padeciendo un soplo en el corazón.

Al salir del hospital, nadie fue a verla, nadie fue a ayudarle con el bebé, y luego de pedir ropa a las trabajadoras sociales del DIF, se fue a su casa y, sin respetar la dieta, a los dos días regresó al Congreso del Estado a lavar automóviles.

El bebé constantemente era internado en el Hospital por sus problemas de asma, por lo que la joven consiguió con apoyo de algunos diputados un nebulizador, para controlar los ataques respiratorios que sufría el menor todos los días.

"Hace unas semanas llegué a mi casa y vi a mi mamá con el bebé, me dijo que estaba tosiendo mucho y que estaba raro, y al momento de verlo me dí cuenta que estaba morado y rápidamente corrí hacía el hospital", exclamó.

La "Güera" se fue en camión, no tenía para el taxi, las personas que viajaban en el transporte se dieron cuenta del estado de salud del pequeño y en el primer semáforo la bajaron y le consiguieron un carro para que llegara más rápido al hospital, pero el hombre que se ofreció a llevar al pequeño, le confesó que ya no se podía hacer nada, el niño había fallecido.

Un nuevo comenzar

La "Guevara" tiene caracter fuerte, aunque ella se define como una mujer insegura y muy "dejada", la vida ha hecho que a sus 27 años parezca de más edad, debido a las preocupaciones y problemas a los que se ha enfrentado desde que era pequeña.

"Mi madre me regaló cuando nací, una tía me llevó a Monterrey a vivir con ella, yo era una niña normal hasta que me vine a Hermosillo cuando tenía 14 años, venía a conocer a mi mamá pero aquí me quedé", dijo muy triste.

Su sueño siempre fue estudiar enfermería, ilusión que aún alimenta porque en estos momentos busca apoyos para continuar sus estudios y conseguir un buen empleo, ya que le preocupa el futuro de su hija y quiere lo mejor para ella.

Al mes, Elsa Letica gana alrededor de dos mil pesos, producto de los carros que lava y del trabajo de maquiladora, con esa cantidad paga los gastos de escuela de su hija, de su hermana menor, además del tratamiento de su madre, quien actualmente está enferma de bronconeumonía.

Le ha pasado de todo

Poco antes de Semana Santa, Elsa Leticia se encontraba lavando un carro en una de las calles cercanas a Catedral cuando un hombre la tomó del cuello y le llevó a un domicilio abandonado, donde a base de jaloneos y fuertes discusiones, intentó violarla.

"El señor me estaba asfixiando e intentó pegarme con una llave mecánica, pero como todo fue tan rápido, me agaché y alcancé a correr hasta llegar con unos policías", relató.

Pero cual fue su sopresa que los "municipales" a quienes les solicitó ayuda, no hicieron nada por detener al hombre que intentó violarla y por lo tanto, el “maniaco” pudo escapar de la justicia y ahora es el motivo del gran miedo que la "Güera" le tiene a las calles solitarias y sitios obscuros.

Elsa Leticia quiere salir adelante, quiere comenzar una nueva vida, "quiero estudiar, ser alguien, superarme mucho para sacar adelante a mi familia y darle estudios a mi hija".

A la trabajadora mujer no le molesta que le digan "La Guevara" aunque reconoció que "si en verdad fuera la Ana Guevara, te juro que no estaría aquí sufriendo como lo he hecho", finalizó para luego marcharse a seguir con su trabajo en el Congreso.

Sr. Briones