julio 29, 2008

LOS MANIQUÍES SON MI VIDA

¿Cuántas veces hemos pasado por diversas tiendas de ropa y nos hemos quedado enamorados de una camisa o de un pantalón? Seguramente han sido muchas y más aún cuando un singular muñeco lo modela en el aparador.

Pero.... ¿Se imaginan ustedes todo el trabajo que se requiere para que ese maniquíes logre expresar, vender, cautivar a los compradores?

Esta vez les platicaré de un amigo que conocí durante la cobertura de un incendio que acabó con la tienda de telas Parisina de la ciudad de Hermosillo hace ya unos años.

A mi me tocó cubrir el siniestro y llevar todos los detalles del mismo a la sala de redacción; y aunque así fue, me llamó la atención el trabajo que observé en el sótano de la tienda; un lugar mágico lleno de maniquíes, telas y una persona especial ideando la pose, el maquillaje y el vestuario de los mismos.

Los dejo con la historia ...

"Yo las peino, las maquillo, les pinto los labios y las uñas..."

Lo anterior podría parecer el diálogo de un estilista; pero no, es la actividad diaria de William Aguilar Ruelas, quien desde hace 16 años trabaja en la tienda "Parisina" como encargado de imagen visual, decorando los aparadores de la tienda y diseñando la imagen, pose y vestuario de los maniquíes.

El singular empleado nació en Hermosillo el nueve de noviembre de 1975 y es el único hombre de una familia integrada por seis hermanas y su papá y su mamá, pero no vive con ellos, ya que desde hace unos años decidió independizarse y valerse de su propio trabajo.

Mide 1.70 metros, tiene el cabello negro, ojos y nariz grande, y siempre viste casual, aunque siempre se la pasa sentado en su espacio de trabajo, el cual se encuentra en la planta baja de la tienda.

"Crear es llenar huecos"

Williams, como le dicen sus compañeros, entró a la "Parisina" hace 16 años, comenzó como todos, midiendo y cortando las telas, un trabajo que dejó de ser rutinario cuando supo lo que era trabajar con maniquíes y aparadores.

"Cuando yo estaba cortando las telas veía al señor que vestía y arreglaba los maniquíes y cuando murió no había quien lo sustituyera en el trabajo, así que comencé a realizar mis primeros diseños para vestir a los monos y en poco tiempo ya entendía el mundo de la creación", mencionó.

Su trabajo en la tienda comienza a las ocho y media de la mañana, cuando se abren los aparadores. Se para frente a ellos e imagina los diseños que habrá de realizar a lo largo del día.

"Para mi crear es llenar huecos de mi vida pasada, cuando estaba pequeño falleció mi único hermano hombre y siempre que pienso en él me llegan las ideas y la creatividad; el me inspira a realizar todos mis proyectos", dijo en tono melancólico.

La crítica siempre ha sido positiva

El aparadorista dice ser feliz "yendo y viniendo con los maniquíes", y está sumamente comprometido con la imagen visual de la tienda, por lo que le importa mucho lo que se comenté al respecto.

"Afortunadamente las críticas siempre han sido positivas, pero nunca falta el arroz prietito, hay algunas personas que dicen que mis modelos son feos, pero quienes hacen esos comentarios son empleados malintencionados de la competencia".

Señaló que ha recibido ofertas de trabajo de la "tienda de a lado" (Modatelas), pero no ha aceptado porque no le han llegado al precio, y hasta asegura que reconocidas modistas lo han invitado a trabajar en sus negocios, pero no lo acepta porque está comprometido con la "Parisina".

El humo que invadió la tienda

"Un día estaba con mis maniquíes cuando escuché que se estaba quemando la tienda, pero cuando reaccioné la tienda estaba llena de humo", relató Williams el incendió que el pasado nueve de enero de 2005 invadió el negocio donde labora.

El empleado estuvo a punto de ser víctima de un ataque de pánico, pero no se dejó vencer por el miedo y pudo salir de la tienda. Fue el último en salir junto con la secretaria y el gerente.

"Por un momento vi como la escalera se desmoronaba, pero fue una ilusión producto del miedo, así que salí corriendo llevando a una señora del brazo".

Williams comenta que el olor a humo todavía recorre los pasillos de la tienda y que, por ahora, su trabajo está enfocado en levantar los aparadores y arreglar los maniquíes.

"En estos momentos estoy terminando aquí, pintando por allá, los maniquíes son mi vida y por nada del mundo dejaría mi oficio ni mi tienda", finalizó.

Sr. Briones

3 comentarios:

karol topete dijo...

Hola!! :D

Sabes, es curioso el hecho de nunca haberme preguntado antes quién arregla cada uno de los aparadores de las tiendas del centro, o de los mall's, porque simplemente cuando nos acercamos a admirar nos centramos solo en lo que nos gusta, pero no ponemos atención en TODO el conjunto.

Es muy interesante que te hayas ido al fondo de esto, en verdad el trabajo que realiza este Sr es admirable, puesto que a diario tiene que crear algo diferente, algo que llame la atencion de los transeúntes y además, cumplir con el objetivo principal de la empresa: VENDER!!!

Por lo que nos cuentas, es una persona muy entregada a su trabajo y que descubrió que su gran pasión era diseñar y crear y desde ese momento es feliz realizando lo que más le gusta... Es todo un personaje!! =D

Fijate que con esta historia me recordaste a la ya por todos conocida historia del "ETERNO ENAMORADO" el cual era un indigente que estaba enamorado de un maniquí de una conocida tienda de novias de akí de Hermosillo, el cual solo vivía para cuidarla y admirarla día con día....

Y así fué! La amó hasta el último día de su vida y murió presisamente fuera de la tienda, junto a ella!! Se desesperaba mucho cuando tardaban demasiado al estarla mudando de ropa, y comenzaba a gritar, pero al ver a su novia de nuevo, tan linda como siempre, se tranquilizaba! Ese sí que era amor, no lo crees? jeje

Saludos mi niño! Muy buen artículo! (Y)

CheCk0! dijo...

Gracias por el comentario.
TU blog está bueno y qué decir de los maniquies; piezas plásticas y frías tal vez, pero que llegan a representar la belleza o bien, que motivan a millones de chicas en todo el mundo a comprar.

Anónimo dijo...

Gracias intiresnuyu iformatsiyu